Si hay algo que caracteriza la rutina del venezolano en el interior del país es la incertidumbre eléctrica, pero las últimas notificaciones de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) y la realidad en las calles han llevado la situación a un nuevo nivel de frustración. En los últimos días, usuarios han recibido mensajes de texto oficiales anunciando racionamientos de 6 horas. Sin embargo, la práctica es mucho peor: las comunidades denuncian que los cortes se extienden hasta 7 horas y, en muchas regiones, aplican la temida «doble tanda» diaria sin servicio. Irónicamente, este calvario llega acompañado de un aumento que supera el 30% en las facturas de cobro.
(Redaccion LaLocura Network) Estamos conscientes de una realidad histórica en Venezuela: durante mucho tiempo el pago por el servicio eléctrico ha sido nulo o irrisorio en múltiples sectores. Sin embargo, la exigencia actual de una tarifa mucho más elevada choca de frente con un servicio no solo deficiente, sino agotador. La ecuación es inaceptable para el ciudadano común: se exige pagar más, mientras el país pasa la mitad del día a oscuras.
Un mensaje oficial que se queda corto
A través del número 8733, la estatal eléctrica se ha comunicado con sus suscriptores para informar que la restricción del servicio responde a una “demanda alta”.
“ALERTA: Por Demanda ALTA, se coordinan bloques de administración de carga con una duración máxima de seis horas, aplicables en el turno de la noche”, reza el mensaje recibido por Rosa González, residente del sector La Lagunita, en el oeste de Maracaibo. Para el momento en que González leyó la notificación a las 7:00 p.m., su hogar ya estaba sin luz.
El problema es que la información oficial maquilla el verdadero impacto. Los mensajes no especifican un cronograma exacto y hablan de «máximo seis horas», pero los reportes de los usuarios a nivel nacional desmienten esta versión: los electrodomésticos pasan hasta 7 horas apagados de corrido, y en muchos sectores la luz se va dos veces al día.
Aumento de tarifas: ¿Pagar más por un castigo diario?
Al malestar de vivir con cortes de doble tanda, se le suma el golpe al bolsillo. Los usuarios han reportado un incremento en la tarifa eléctrica de más del 30% en apenas un mes, generando indignación sobre la lógica de aumentar el costo de un servicio fantasma.
El impacto es evidente tanto en zonas residenciales como en el sector comercial. Una empresa ubicada en el este de Maracaibo registró un aumento del 37% en su facturación reciente. En junio, el monto a cancelar fue de 25.502 bolívares; para julio, manteniendo el mismo nivel de consumo, la factura se disparó a 40.800 bolívares.
La exigencia de Corpoelec de poner al día a los usuarios podría ser comprensible si existiera mantenimiento e infraestructura operativa, pero resulta una burla para una población y un sector comercial que deben ingeniárselas a diario para sobrevivir a las desconexiones dobles. Pagar una factura premium por pasar el día a oscuras sigue siendo la gran ironía que enfrenta Venezuela.
