Lo que debía ser una verdadera fiesta deportiva se transformó en una pesadilla burocrática para la selección Sub-12 de Venezuela. Tras meses de intensa preparación y con la etiqueta de favoritos a cuestas, los jóvenes peloteros criollos sufrieron un golpe devastador al quedar oficialmente fuera de la tercera edición de la Serie del Caribe Kids, que se disputa actualmente en Nayarit, México.
(Redaccion LaLocura Network)
La frustración no solo embarga a los 18 pequeños soñadores, sino también a sus familias, cuerpo técnico y a la directiva de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP). El equipo, dirigido por Ernesto Telles, vivió un auténtico calvario migratorio. Según los reportes, la delegación infantil permaneció varada durante cuatro largos días en un aeropuerto de Bogotá, Colombia, a la espera de un milagro con el visado mexicano.
Cuando parecía que la luz verde finalmente había llegado y la alegría desbordaba a los niños, un balde de agua fría apagó la emoción a escasos minutos de abordar el avión. Las autoridades migratorias emitieron una insólita contraorden exigiendo un nuevo documento (una carta de ingreso) que resultó imposible de tramitar en el margen de tiempo disponible.

Tanto la LVBP como la Confederación del Caribe (CBPC) movieron cielo y tierra hasta el último suspiro, pero el muro institucional fue infranqueable. Mientras el torneo avanza con la participación de México, República Dominicana, Panamá y Puerto Rico, la afición venezolana mastica una profunda indignación al ver cómo trámites de oficina le cerraron la puerta a un grupo de niños que solo querían jugar al béisbol y defender los colores de su país.
