La presidenta encargada anunció un plan para enfrentar el fenómeno climático, mientras la ciudadanía y expertos reclaman que la crisis de los servicios básicos es producto de años de desidia estatal.
(Redaccion, LaLocura Network) La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, hizo un llamado este domingo al país para ahorrar luz y agua ante el fenómeno climático del «Superniño». Sin embargo, el anuncio choca de frente con la cruda realidad de los venezolanos, quienes vienen sufriendo desde hace años un colapso casi total en el suministro eléctrico y de agua potable. Una calamidad que no obedece a factores climáticos recientes, sino que es el resultado directo de la corrupción desmedida, la negligencia gubernamental y la nula inversión en el mantenimiento de las infraestructuras durante décadas.
Mientras Rodríguez pide «racionalidad» en el consumo, el sentir en las calles y las constantes denuncias en las plataformas digitales reflejan la indignación de una población obligada a sobrevivir con apagones diarios de múltiples horas y grifos secos. Expertos del sector coinciden en que la destrucción del sistema eléctrico nacional fue orquestada por el desvío de fondos y la ineficiencia administrativa, mucho antes de que se buscaran excusas en las sanciones extranjeras o en el clima.
Durante la reunión con las autoridades, la líder chavista —quien asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero— anunció que se pidieron «planes específicos» para afrontar la reducción de fuentes hídricas y el incremento de temperaturas. Como parte de la estrategia, aseguró que se sumarán 4.800 megavatios (MW) a la generación termoeléctrica en lo que queda de año.
Estos megavatios se incorporarían gracias a contratos firmados con empresas como la norteamericana General Electric (GE) Vernova y la estadounidense-argentina IMPSA. «Estamos actuando para tener en las próximas semanas mecanismos de generación eléctrica adicionales en nuestro país para prepararnos, son acciones preventivas», señaló Rodríguez.
La mandataria también se refirió al devastador doble terremoto ocurrido el pasado 24 de junio, reconociendo que el sismo afectó el ya frágil sistema eléctrico, causando daños estructurales en torres, líneas de transmisión y en la planta termoeléctrica Termocarabobo. Esta instalación generaba 600 megavatios, de los cuales afirman haber restituido la mitad, prometiendo una «recuperación plena» en las próximas semanas.
A pesar de los nuevos anuncios de coordinación de soluciones inmediatas y reformas a la Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico para buscar inversión privada, el llamado a «prepararse y unirse para cuidar la naturaleza» resuena con amargura en un país donde la emergencia de los servicios públicos es, desde hace mucho, el pan de cada día por la desidia del Estado.
