El pasado viernes 29 de mayo, las salas de Supercines en el Centro Comercial La Granja se convirtieron en el epicentro del cine regional con el esperado estreno de “No me dejé solo”. Dirigida y producida por Verónica Sulbarán, esta obra audiovisual promete tocar la fibra más sensible del espectador al abordar una de las realidades más profundas y silenciosas de la migración venezolana: los niños dejados atrás.
(Prensa, LaLocura Network / Fotos Kristopher Chaffardet)
Lo que en su concepción inicial estaba pensado para ser un cortometraje, rápidamente superó sus propios límites. Según detalla su directora, la riqueza del guion y la cantidad de planos necesarios obligaron al equipo a transformar el proyecto. «Dijimos ‘no, no da para un medio metraje’, y por la cantidad de tomas pasó a convertirse en una película», explicó Sulbarán durante la presentación.
La realidad de los «niños dejados atrás»
Ambientada en el año 2016, uno de los puntos álgidos de la ola migratoria en el país, “No me dejé solo” narra la historia a través de cinco protagonistas. Cada uno de ellos muestra una cara completamente distinta de lo que enfrenta un menor cuando sus figuras paternas se ven obligadas a marcharse.
“Entre paréntesis, los ‘niños dejados atrás’ son aquellos que quedan en una ciudad o país mientras sus padres emigran. Cuando un niño queda con uno o ambos padres fuera, automáticamente entra en esta categoría. La película trata sobre ellos, sobre los niños dejados atrás por la diáspora venezolana”, detalló la directora, enfatizando el mensaje central de la obra: “Aquí no hay culpables, solo hay víctimas”.
De las aulas al cine: Un proyecto con sello universitario
El origen de este conmovedor proyecto no nació en un estudio de cine tradicional, sino en las aulas universitarias. Sulbarán reveló que la idea surgió originalmente como un trabajo de periodismo de investigación durante el sexto semestre de su carrera.
El impacto del tema fue tal que los propios profesores y jurados académicos las impulsaron a llevarlo más allá. “Los profesores vieron el proyecto y nos dijeron que estaba muy bueno para hacerlo tesis. Empezamos construyendo un reportaje, y ahora lo convertimos en película”, relató con orgullo.
Un equipo talentoso y respaldo comercial
La materialización de este largometraje fue posible gracias a un equipo técnico y creativo conformado por jóvenes talentos:
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Producción y Dirección General: Verónica Sulbarán
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Asistencia de Dirección: Paula Castillo
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Dirección de Fotografía y Arte: Estefanía Lamas
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Guion: Victoria Querales
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Dirección de Marketing: Oriana León
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Creación de Contenido: Darmelo Ortega
El rodaje, que tuvo como locación principal las instalaciones del Colegio de Profesores, logró consolidarse gracias a importantes alianzas comerciales y patrocinadores locales que apostaron por el cine regional. Entre las marcas que respaldaron el proyecto destacan Perfumes Caracas 2020, Fisanti, Torama Agency, J1.9 Training, Restaurante Marchica, Emprendimiento Victoria Querales y Pantalla.
Con una sala llena y grandes expectativas, “No me dejé solo” no solo representa un logro para el talento emergente carabobeño, sino que se erige como un documento audiovisual necesario para entender el impacto emocional y social de la migración desde la mirada de los más vulnerables.












