Este sábado 18 de octubre, el mundo del rock perdió a uno de sus pilares: Sam Rivers, bajista y miembro fundador de la banda estadounidense Limp Bizkit, falleció a los 48 años de edad. La noticia fue confirmada por sus compañeros de banda, quienes lo describieron como “nuestro hermano, nuestro latido, pura magia”.
(LaLocura Network, Prensa)
Rivers fue parte esencial del sonido que definió el nu metal en los años 90 y 2000, participando en álbumes icónicos como Significant Other y Chocolate Starfish and the Hot Dog Flavored Water. Su estilo marcó una generación y dejó una huella profunda en la historia del rock alternativo.

Nacido el 2 de septiembre de 1977 en Jacksonville, Florida, Rivers comenzó a tocar el bajo a los 12 años, influenciado por bandas como Black Sabbath y Megadeth. En su juventud, compartía sesiones de blues con su primo John Otto, quien más tarde se convertiría en el baterista de Limp Bizkit. Su amistad con Fred Durst, surgida mientras trabajaban en una cadena de comida rápida, fue el punto de partida para formar la banda que revolucionaría el sonido de una época.
Durante los años de receso de Limp Bizkit, Rivers se dedicó a producir bandas locales en Jacksonville y colaboró con artistas como Marilyn Manson y Black Light Burns, el proyecto de Wes Borland.

Según los reportes, el músico falleció a causa de una enfermedad hepática y otras complicaciones graves de salud que venía enfrentando desde hace años. En 2015, Rivers ya había sido diagnosticado con una condición hepática que lo alejó temporalmente de los escenarios.
La familia del artista ha pedido privacidad en este momento, mientras miles de fanáticos alrededor del mundo comparten mensajes de despedida y gratitud por su legado musical.

